Inmaculada Díaz

Página Personal

A modo de presentación

Os diré que nací en Córdoba un 9 de Agosto a las 12 y 30 p.m . En ese instante inventé la famosa frase que adorna las camisetas para turistas “¡¡Ozú,  qué caló!!

Mi educación lingüística corrió a cargo de mi madre, hermanas, tías y vecinas que llenaban la casa de charlas interminables, cuentos, canciones, historias y seriales radiofónicos. En cambio, del conocimiento del medio se ocupó  mi padre con el que daba instructivos  paseos por el campo y me permitía llevar a casa todo  lo que estuviera vivito y coleando.

Empecé contando historias a través de mis dibujos y , más tarde, en mi trabajo con los niños, descubrí las posibilidades de la narración oral. Cuando comprendí que era imposible almacenar en mi memoria todo lo que inventaba decidí ponerlo por escrito. La parte positiva es que me convertí en escritora y la negativa es que me he visto obligada a relacionarme con los ordenadores y a entablar absurdas discusiones con ellos.

¡Ah! Cuando sea mayor quiero ser como mi madre… ¡Una bruja con muchos poderes!

Inmaculada enterrada en libros

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